Lo que quiero compartir con ustedes hoy es uno de los principios del budismo, conocido como transitoriedad o Anitya.
Este principio nos dice que todo es transitorio y se encuentra en constante cambio, nada es permanente y es esta sensación de permanencia, la que finalmente nos genera resistencia y sufrimiento (duhkha) ante los cambios que se nos van presentando en la vida.
Años atrás leí un libro que se llama "quien se ha llevado mi queso" cuyo autor es Spencer Johnson, donde se habla de unas personas y ratones que deben recorrer unos laberintos en busca de queso, las personas al encontrar una cámara llena de queso rápidamente se establecen y se instalan en su zona de confort, en cambio los ratones conscientes de su entorno, siguen recorriendo el laberinto y midiendo el nivel de la cámara de queso. Después de un tiempo, el queso ya no es suficiente, así que los ratones emprenden el viaje en busca de otra cámara con queso nuevo, en cambio, las personas se quedan en la cámara vacía preguntándose y lamentándose quien se había llevado su preciado queso. Lo mismo nos pasa cuando no estamos atentos a las condiciones externas o no vivimos conscientes de este principio, pensamos que todo es permanente y nos instalamos en nuestra zona de confort, no hacemos nada para manejar los cambios y cuando nos damos cuenta, el cambio ya se ha manifestado ante nosotros, generando inseguridad, decepción y sufrimiento.
Ahora, si quieres evitar el sufrimiento, aprende de la transitoriedad y se como los ratones de la historia, que siempre estuvieron atentos a las señales de cambio y pudieron tomar las decisiones correctas cuando éste se hizo presente.
Espero que te haya gustado, nos vemos en la próxima entrada...
Namaste


